|
en Homenaje al escritor Andrés Quintanilla Buey·
No llegué a conocerlo personalmente, a pesar de vivir en Valladolid casi veinte años de mi vida y pasar por delante de su casa casi todas las mañanas y es algo que lamento profundamente. Estuve a punto. Fue en el año 2008, mientras me encontraba en Buenos Aires presentando mi obra, cuando me llegó una invitación del Grupo Poético de Aveiro, la llamada venecia portuguesa, para participar en un encuentro que tendría lugar en esa localidad unos días después de mi regreso y al que estaba previsto que también asistiera él. Un encuentro que me pareció maravilloso, en la bodega de un barco salazonero, anclado en el puerto, decorado con velas encendidas y redes, pero en el que estaba más presente que nunca su ausencia, pues llevaba trece años asistiendo puntualmente a la cita. Siempre he creído en el destino pero en esta ocasión he de reconocer que me jugó una mala pasada y me privó de darle un abrazo. Orlando Figueiredo y Antonio Luís, miembros del grupo organizador del evento, me habían hablado muy bien de él, me habían contado cómo había influido de una manera determinante para que ellos se animaran, junto a la poeta portuguesa Rosa María Oliveira, a fundar su grupo. Una influencia como promotor cultural que, por lo tanto, no se limitó al ambito de la región en la que vivía, Castilla y León, sino que traspasó las fronteras de la geografía española. Desde el momento en el que me dieron su referencia, supe que se trataba de una gran persona, fabricado con la misma madera que el maestro rianxeiro D. José Arcos Moldes, cuya labor desembocó en que Rianxo fuera a lo largo de la segunda década del siglo XX la capital cultural de Galicia, al servir de faro y guía a los anhelos literarios de un grupo de escritores como Castelao, Rafael Dieste, Manuel Antonio, Roxerius, etc., a pesar de que después resultara el gran olvidado y los que alcanzarían fama y notoriedad fueran sus pupilos, como le ha sucedido a tantos otros impulsores de la poesía y el arte. Andrés Quintanilla Buey hizo lo mismo y mucho más en su entorno literario, un entorno que carecía de fronteras, por eso se merece el reconocimiento que los miembros de la Asociación Cultural República de las Letras, de Pontevedra, queremos otorgarle al convocar el I Encuentro Internacional de Poetas, en homenaje a él, los días 20 y 21 de octubre de 2009 y que se desarrollará en las localidades de O Grove y Pontevedra y en el que ya han anunciado su participación poetas de Argentina, México, Guatemala, Colombia, Portugal, Senegal, etc. además de otros destacados poetas locales, gallegos y españoles. Sé que tuvo que luchar muchísimo para sacar adelante sus proyectos. Las personas que nacen con esa madera siempre se ven obligados a hacerlo. Es más, estos días, en que como editor estoy a punto de sacar un libro en gallego de la autora pontevedresa María D. Aurora Vidal Caramés, titulado "Páginas de la memoria", al mismo tiempo que leo la obra de Andrés que gracias a su viuda ha caído en mis manos, me encuentro especialmente sensibilizado por su ejemplo. Ajeno a la cultura gallega durante todo el tiempo que viví fuera de Galicia, a través de la lectura de este libro y también por mi experiencia personal, he podido comprobar la dificultad que representa tratar de desempeñar esa tarea de promoción cultural. En Páginas de la memoria se pone de manifiesto cómo Curros Enríquez, uno de los grandes poetas gallegos, fue perseguido, vilipendiado, acorralado, hasta que no le quedó más remedio que emigrar a Cuba. Sería después, cuando murió, cuando se le otorgaría el reconocimiento merecido, con un entierro en A Coruña al que asistieron más de cuarenta mil personas, probablemente muchas de las cuales le hicieron la vida imposible mientras residió en esa ciudad gallega. La vida nos ofrece, a veces, esas paradojas. Algunas circunstancias parecidas me ha contado la mujer de Andrés, la poeta Araceli Sangüillo, quien ha confirmado su asistencia junto a otros dos miembros del Grupo Sarmiento de Valladolid, fundado por el homenajeado. Andrés fue una persona sin ego, además de un gran escritor como evidencia su obra, comprometido con la literatura hasta convertirla en la bandera de su vida, como muchos otros tratamos de hacer con mayor o menor éxito, con nuestros defectos y nuestras virtudes, siguiendo su ejemplo. Estoy convencido que O Grove y Pontevedra se vestirán de duendes para esta ocasión o, al menos, Andrés estará presente en nuestros corazones y nos ayudará a que el encuentro sea un éxito.
·Andrés Quintanilla Buey (1932-2008), fue presidente y el gran impulsor de la Academia Castellano-Leonesa de Poesía, en la que logró reunir a poetas de todas las provincias de esa región y hacer de ella un lugar de encuentro. Nacido en Palencia, comenzó a incursionar en el ámbito literario a través de la revista “Juan Baños”, publicación que se convertiría en el punto de partida del grupo literario Sarmiento. “Arambol”, “Campo grande”, “Al borde de tu sueño”, “Los niños de las cruces” y “Después del atentado” fueron algunas de las obras creadas por este autor. A lo largo de su trayectoria, quien también fuera miembro de la Academia de Juglares de San Juan de la Cruz, recibió una gran cantidad de reconocimientos, entre los que se encuentran premios como el Boscán, el Guipúzcoa, el Ciudad de Ceuta, el Ciudad de Alcalá de Henares, el Garcilaso, el Ciudad de Valladolid y el XIII Premio de Poesía Fray Luis de León. Además de su faceta poética, cultivó otros géneros literarios como el teatro por el que obtuvo el Premio Nacional Tomás Morales, y la narrativa con galardones como el "Casino de Mieres" de novela corta y el "Ciudad de San Sebastián" de cuento. También colaboró con el Instituto de Investigaciones y Estudios Abulenses de la Institución Gran Duque de Alba y con la institución "Tello Téllez de Meneses" de la Diputación de Palencia.
P.D: Si alguien desea más información sobre el encuentro, o tiene un interés especial en asistir y participar, le ruego que se ponga en contacto conmigo fpoza@yahoo.es .
|